Este tema difiere de los anteriores en que hace una mirada social, en particular sobre la forma de pensar que tenemos los argentinos, vinculado con la política de los gobiernos, aprovechando que estamos en un período de, como dicen los medios, "recambio de autoridades".Si bien coincido con muchos en dar su apoyo a, por ejemplo, el gobernador de turno, creo yo que tenemos una visión muy "politizada" de nuestro país. A lo que voy es que parecería ser que depositamos toda o casi toda la responsabilidad del futuro de nuestro país, provincia o ciudad en las acciones o políticas que decidan quienes nos gobiernan. Si bien son eso, las políticas, lo que deciden el futuro de cada país del mundo, es la mentalidad la que en última instancia ha llevado efectivamente al mismo al éxito o al fracaso en la mayoría de los casos. Más aún, coincido en alto grado con aquel proverbio cada francés que afirmaba que "cada pueblo tiene el gobierno que se merece", o por lo menos respecto a nuestro pueblo. Personalmente, me irrita el sólo escuchar hablar a los K, y muchos dirán que no los votaron. Pero lo cierto es que esta gente "sale" de nuestra sociedad, que es la que, en mi opinión, está enferma. He aquí algunas razones con las que pretendo justificar este pensamiento:
Como reflexión final, dejo las estrofas del himno nacional argentino. En él, en un principio y en su versión original los ideales hablaban de una libertad como "romper las cadenas" de la opresión de los españoles. Hoy, creo que la libertad es más propia de una opresión por la cual nosotros mismos, por nuestra mentalidad, hemos sido encadenados. Por ello, como pueblo, pienso que deberíamos entonar con el corazón nuestro himno corto pero de un contenido impactante para empezar a hacer de ésta una Argentina verdaderamente libre:
HIMNO NACIONAL ARGENTINO
Oíd, mortales, el grito sagrado:
"¡libertad, libertad, libertad!"
Oíd el ruido de rotas cadenas,
ved en trono a la noble igualdad.
Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud
y los libres del mundo responden:
"Al gran pueblo argentino, ¡salud!
Al gran pueblo argentino, ¡salud!".
Y los libres del mundo responden:
"Al gran pueblo argentino, ¡salud!".
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir,
que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos...
¡o juremos con gloria morir!,
¡o juremos con gloria morir!,
¡o juremos con gloria morir!
- Uno de los mayores problemas es nuestro egoísmo. Podremos dar cientos de ejemplos de solidaridad, pero la falta de mentalidad social, que rara vez encuentra o ni siquiera busca el consenso, es consecuencia de aquello. Además, no sentimos que un tema nos concierna a menos que estemos directamente afectados.
- Somos bastante hipócritas, pues deseamos políticas que nos convienen pero evitamos aplicar las que deberíamos y nos perjudican.
- Tenemos la costumbre de consolarnos o justificarnos con que tenemos cosas buenas -si bien es cierto- para no reconocer nuestros problemas como sociedad o país. Siempre hay algún ejemplo -dentro de la excepción- para intentar anular o negar alguna regla que es evidente.
- Tenemos una mentalidad a corto plazo: cuando las cosas van bien, "disfrutemos, saquémosle el jugo mientras dure", cuando van mal insultamos y nos la "agarramos" con el otro (generalmente algún político de turno), sin ver qué es lo que podemos sacar de bueno de ello, esperando a que vengan mejores tiempos.
- No somos previsores, basta con mirar en la calle cuántos usan el cinturón de seguridad o casco, o qué pocas empresas o municipios invierten (en serio, no por alcanzar certificaciones o estándares) en seguridad o RRHH.
- Muchos de nosotros somos vagos o poco responsables con el trabajo. Si no estamos siendo supervisados, pocos ponemos esfuerzo en dar lo mejor de sí para el trabajo que nos toca.
- Preferimos el comentario destructivo al constructivo, arrogándonos ser de pronto políticos, DTs de fútbol, empresarios, sacerdotes, etc., y que si estuviéramos en su lugar haríamos las cosas mejor.
- Somos sumamente desconfiados, pero creo yo que también tiene que ver por cómo es uno, no sólo por cómo es el otro.
- Todos hablamos de que hay que promover la educación, pero pocos nos confraternizamos con los docentes o la realidad de la educación y muchos padres se enojan con las escuelas cuando sus hijos no tienen las calificaciones o comportamiento que esperan que les digan que tienen.
- Parecería muchas veces que estamos "contra el mundo" en vez de "con el mundo", viendo al otro como "el que me estorba" y en muchos casos, como un potencial enemigo.
- Somos fáciles de engatusar, pues preferimos que nos digan lo que queremos escuchar a lo que tenemos que hacer. En gran medida es así porque muchos pensamos que todo debería ser "fácil, rápido y sin dolor", tal vez muy esclavos de la denominada "cultura del facilismo".
- Por dinero, la mayoría somos capaces de casi cualquier cosa, eso incluye pisotear al otro o renunciar a lo que llamábamos "nuestros principios".
- Decimos que odiamos a los estadounidenses, pero copiamos lo malo que ellos tienen y podemos imitar y soñamos con ir a vivir allá.
- Creemos tener critero, y lo cierto es que la gran mayoría decimos lo mismo desde hace decenas de años y somos rehenes de los medios. Al punto que muchos ponen su palabra por encima de la de Dios.
- Somos agresivos: ante un discenso no buscamos poner ideas en común, sino manifestar qué tonto o ignorante es o qué tan equivocado está el otro.
- La mayoría confesamos odiar a los militares y al gobierno de la dictadura, pero decimos "a ésos habría que matarlos a todos".
- Todos protestamos por muchas cosas de las que, por resignación, nos hacemos esclavos. Estamos tan acostumbrados a que nos caguen que caemos en el acostumbramiento y a ser condescendientes con un sistema así. Por ejemplo, el aumento de precios: en otros países el pueblo hace boicot a un determinado producto, obligando a todo el sistema a reducir los aumentos.
- Y encima, somos cómodos, alegando "¿qué puedo hacer yo contra todo esto?".
Como reflexión final, dejo las estrofas del himno nacional argentino. En él, en un principio y en su versión original los ideales hablaban de una libertad como "romper las cadenas" de la opresión de los españoles. Hoy, creo que la libertad es más propia de una opresión por la cual nosotros mismos, por nuestra mentalidad, hemos sido encadenados. Por ello, como pueblo, pienso que deberíamos entonar con el corazón nuestro himno corto pero de un contenido impactante para empezar a hacer de ésta una Argentina verdaderamente libre:HIMNO NACIONAL ARGENTINO
Oíd, mortales, el grito sagrado:
"¡libertad, libertad, libertad!"
Oíd el ruido de rotas cadenas,
ved en trono a la noble igualdad.
Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud
y los libres del mundo responden:
"Al gran pueblo argentino, ¡salud!
Al gran pueblo argentino, ¡salud!".
Y los libres del mundo responden:
"Al gran pueblo argentino, ¡salud!".
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir,
que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos...
¡o juremos con gloria morir!,
¡o juremos con gloria morir!,
¡o juremos con gloria morir!
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